9 jun. 2010

'Cause all of the stars are fading away...


Hoy va a ser un día triste. Por mucho que aún estemos en Londres, y que aún queden cosillas por hacer, ya no va a ser lo mismo. Hoy toca cena de despedida, y creo que se va a notar. Se lleva ya notando durante días, con esta agonizante cuenta atrás. Porque cuando te embarcas en una aventura así no piensas en la posibilidad de que tenga un final inminente. Y esta aventura ya lo tiene. Y joder, ¿quién contiene las lágrimas así?

No puedo negar que éstos últimos días para mí han sido simplemente GENIALES. He asumido ya que me van a quedar cosas pendientes por hacer, y que hay cosas que no debí haber hecho (cítese aquí la Full Bed del otro día...). Fui de Henry VIII a Peter Pan, después el musical de Chicago y ayer mismo a ver Kabuki. He bailado un agurra, un arin arin y un fandango en Hyde Park, y el Paquito Chocolatero en Regent Street. También he dado unos "paseos para recordar" y me he dado cuenta de que hay ciertas personas que ahora mismo son indispensables en mi vida y las tendré presentes siempre, del modo en que sea. Hoy es uno de esos días en los que más feliz me siento de haber tomado la decisión de irme de Erasmus. Pero también es un día triste.

Tras esta cena de despedida, se va a ir notando la ausencia de la gente. Javi es el primero, pero detrás vamos los demás. Por eso esta despedida es importante, y por eso hoy me encuentro tan perdida. Porque faltando una sola pieza del engranaje, las cosas no seguirán el mismo curso.

Aprovecho para desear a todos un bonito fin de Erasmus, un verano increible, y en general buena fortuna para aquello que os propongais a hacer en vuestra vida.





28 may. 2010


Siempre he pensado que la intensidad de una vida puede medirse por los recuerdos ya vividos, porque de eso vivimos, de recuerdos. Nuestras vivencias, por un motivo u otro, acaban añadidas u omitidas en nuestra biografía (recordando palabras de Ismael Serrano) y al final del camino, creamos un bonito tapiz de cosas reales, cosas ficticias, cosas soñadas, qué sé yo.

Así describiría yo esta recta final, en la que estoy tejiendo, poco a poco, ese tapiz. Es posible que a más de uno le resulte doloroso (y aburrido) leer un texto así de melancólico, pero creo que, después de haber probado lo que es, no me equivoco al decir que todos nos sentimos igual de perdidos llegados a este punto; que sintetizamos, una y otra vez en nuestra mente, las imágenes de nuestro año Erasmus. También se queda contigo esa sensación de vacío, la sensación de que podrías haber hecho más cosas que no has hecho, la sensación de que tienes que volver, tarde o temprano, al lugar en el que cambiaron tantas cosas en tí. Porque han cambiado, y muchas cosas.

Es posible que lo esencial siga ahí, que haya cosas de mí que no pueda cambiar, pero, yo vine con unos objetivos, y más o menos se han cumplido. Desde el día en el que me dijeron que iba a tener problemas con las convalidaciones, tuve que dejar de lado los objetivos académicos (lo que no quiere decir que no haya trabajado y estudiado lo mio) para centrarme en otros niveles, como el personal y el cultural. Falta me hacía un empujón en estos dos últimos, porque muchas veces me he flagelado a mi misma tachándome de pasiva, falta de inquietudes. Éste año se me han despertado muchas, y tengo que dar gracias por ello a las personas que me han dado un empujón, y a las experiencias que he vivido, tanto sola como acompañada. Londres me ha despertado de un profundo letargo, y me ha hecho disfrutar de una forma que no esperaba cuando puse por primera vez mis pies en Heathrow, aunque expectativas, claro que había.

Ahora que ya tengo un billete de vuelta a casa, cuesta no hacer película de esta pequeña gran historia. Es dificil no pensar en las cosas que vas a echar de menos, en la gente que te ha ayudado a lo largo del camino, también en quienes te han decepcionado; los eventos a los que has tenido el privilegio de asistir; la de sitios que has visto y las cosas que has aprendido, en las que te faltan por ver por aprender...

Aún queda una recta final tras los exámenes. Una recta final suculenta, en la que no van a faltar experiencias. Muchos planes en la lista, y poco tiempo. AHORA sí que se nota lo rápido que pasa todo. No pienso marcharme sin haber exprimido al máximo lo que me queda de esta etapa.

22 may. 2010

Informe semanal II


Ayer fuimos al Globe a ver representada Henry VIII. La verdad es que a pesar de las dificultades para entender el inglés y las TRES HORAS de pie (somos unos burros), disfruté mucho de la obra, porque fue representada de un modo muy dinámico e inteligible, con los actores mezclándose en el público y los pequeños toques de humor. Además que la historia es más o menos conocida: la obra se basa en el famoso momento en el que Henry decide divorciarse de su esposa Catalina de Aragón para quedarse entonces con Ana Bolena. El público también es testigo de las caídas de algunas grandes figuras, como el duque de Buckingham o el cardenal Wosley. En todo este proceso, Catalina de Aragón se convierte en la heroína, siempre fiel a sus convicciones y digna (hasta el punto de conmover) a pesar de tener siempre presente (como concluimos algunos) el fantasma del hijo varón sano que nunca pudo darle al rey. La obra termina con la bienvenida al mundo a Isabel I.

Después de acabar con las piernas hechas polvo, nos fuimos en de fiesta en una noche ciertamente extraña, en la que no faltaron incidentes... Entre ellos, ¡la pérdida de mi swipe card y mi oyster! Menos mal que esta próxima semana no tengo examen alguno, si no sí que hubiera supuesto un gran problema... ¡Aunque ahora tengo que esperar hasta el lunes para conseguir la dichosa tarjetita!

Este fin de semana será de relax. A ver si es posible salir al sol y aprovechar el calor que estos días nos ofrece Londres.

Informe semanal I


Esta semana ha sido demasiado extraña como para poder contarla al detalle. Para empezar, el lunes cancelaron el vuelo a mi familia y tuve que encargarme de buscar alojamiento para la noche del 17 y tuve que cambiar la fecha del vuelo para el 18. ¿Oh, gran nube de ceniza, cuándo dejarás de atormentarnos? Espero que el mes que viene ni se le ocurra fastidiarme mi viaje o se entera... Lo peor de la situación (aparte del gasto extra que tuvo que hacerse inevitablemente), fue que el martes tenía DOS exámenes para los que no había podido estudiar los días anteriores y para los que apenas pude estudiar el mismo lunes, cosa que había planeado (¿cuándo me daré cuenta de que hacer planes es un error?). Así que el martes, con la preocupación por mi familia y su vuelo, y los dos exámenes esperándome, no estaba en mi mejor estado. Afortunadamente todo fue lo mejor que pudo, y maté tres pájaros de un tiro.

El jueves también tuve examen, uno de esos legendarios en el que nos juntamos muchos colegas Erasmus, y te pegas la inventada del siglo. Tengo que decir que el Lawrence Hall impone mucho, pero ya me he acostumbrado a la enormidad de la sala y al "estúpido" protocolo a seguir para examinarse (digo estúpido, porque después de tanta medida, sigue habiendo lo que en todos los exámenes, copiones, ruido...). Después del examen, me fui de paseo con Susanna, que está de visita por unos días en Londres (es una pena que la mayoría de alemanes se hayan ido en marzo...) y ahí empezó mi empapuzamiento, que no ha cesado desde entonces. Está claro que tenía un nudo en el estómago y se me ha desatado...


16 may. 2010

Family weekend

Éste ha sido un fin de semana lejos de los apuntes, aunque no por voluntad propia. ¿Cómo estudiar cuando te viene la familia de visita?

Supongo que eran los que faltaban por venir, y claro está, tocó hacer las visitas de rigor a los puntos clave de Londres. Lo bueno de ésto es que pude posar en alguna que otra foto para la reflex de mi padre (¿cómo no aprovechar la ocasión de sacarse una foto con una cámara mejor que la mía? -al menos en teoría-), y el tiempo acompañó bastante este fin de semana, y aguantó entre nubes y claros... Hasta esta tarde, en la que ha caído un chaparrón, y me ha pillado de lleno; ¡para cinco minutos que ha durado!

En esta ocasión, he visitado la National Gallery y la Tate Modern (sí, a estas alturas y todavía no había ido...). Y la verdad es que he disfrutado de ambos lugares, especialmente del segundo (si bien el arte contemporáneo no es exactamente santo de mi devoción). En general me ha gustado mucho lo que he visto; nunca creí que me gustase el surrealismo y sus corrientes derivadas, pero me he quedado tonta mirando un cuadro de Miró. También me ha gustado mucho la fotografía, como la de August Sander y Bruce Davidson.
He salido contenta con mi chapita morada de la Tate y un librito sobre la escuela Bauhaus. Había que aprovechar, mum was paying the bills.

Mañana me tocará acompañar a mi familia al aeropuerto, y, con un poco de suerte, su vuelo no se verá afectado por el ya mundialmente conocido volcán, y podré volver tranquilamente a mi habitación a pelearme con los apuntes, siendo mañana el día antes de mis dos primeros exámenes en el King's. Sí, deseadme suerte, me da que esta vez la necesito especialmente.


10 may. 2010

Wittgenstein


"Die Grenzen meiner Spache bedeuten die Grenzen meiner Welt". Discuss

Entre estudio y estudio...


Un pequeño resumen de los últimos días, para no olvidar. Ya hemos empezado fuerte a estudiar, con las tardes de biblioteca dedicadas a ello, con sus respectivos cafés para hacer un break. No sabría si decir si me va bien, mal o regular. Como en esta universidad el sistema es distinto no tengo aún claro cómo saldrán las cosas. Y por lo que me han dicho, el proceso para examinarse es un show. Salas enormes, asignación de asientos, taquillas para dejar pertenencias, bolsas de plástico, vigilancia absoluta... ¡Más va a parecer un encarcelamiento! Yo nunca he usado chuletas (al menos no chuletas propiamente dichas, si es que cuatro garabatos encima de una mesa apuntados segundos antes de que me den el examen se pueden considerar tal).

Por lo demás, todo bien. El lunes pasado estuvimos en el Walkabout celebrando el cumpleaños de Javi, aunque la fiesta duró poco, pero resultó gracioso bailar con canciones como Bamboleo o el ya mítico Volare (también pusieron bastante música menos... Exótica, ¿eh?). El jueves nos pilló de sorpresa el día nacional de Bulgaria, y Bobby se animó a llevarnos a un restaurante de comida típica búlgara que se encuentra en los suburbios de la ciudad (vamos, en el quinto pino). Nos lo pasamos muy bien; comimos bien, bebimos bien, y también bailamos, y la vuelta en metro al final no se hizo tan larga. La verdad es que fue algo bastante espontáneo y salió de maravilla. Y ya el viernes, después de estudiar, fui a clase de salsa (que ya llevaba tiempo sin ir) y me volví loca tratando de aprender las cosas nuevas que se habían ido dando, pero fue también divertido.

A partir de ahí, reclusión quasi-absoluta. ¡Y ya es hora de seguir estudiando que si no se me va el día en nada!

Kiss =)